jueves, 19 de enero de 2012

Zarpando

Parado aquí, al borde de mi barco, zarpo hacia un mar tranquilo y tenebroso. El cielo está nublado y los vientos ausentes, el silencio lo domina todo. Una noche ominosa y terrible se alza en el horizonte detrás mío... al frente, un sol moribundo y exhausto da su último aliento, me da su bendición. Ante la noche oscura, estoy tranquilo; ante la inevitable tempestad, temeroso; ante la incertidumbre, valiente. Pues se que sea donde sea que tenga que terminar, ahí es mi lugar. En nuevas tierras... o en el fondo del océano... allá en el oscuro abismo.

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