Parado aquí, al borde de mi barco, zarpo hacia un mar tranquilo y
tenebroso. El cielo está nublado y los vientos ausentes, el silencio lo
domina todo. Una noche ominosa y terrible se alza en el horizonte detrás
mío... al frente, un sol moribundo y exhausto da su último aliento, me
da su bendición. Ante la noche oscura, estoy tranquilo; ante la
inevitable tempestad, temeroso; ante la incertidumbre, valiente. Pues se
que sea donde sea que tenga que terminar, ahí es mi lugar. En nuevas
tierras... o en el fondo del océano... allá en el oscuro abismo.
Hace 13 años.


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