viernes, 5 de julio de 2013

Oda a la Lluvia.

La lluvia me recuerda cosas...
Me recuerda cuando creía que tenía frío el corazón
Cuando creía que estaba ahogado en sufrimiento
Y temía, sin razón, a un gran tormento que sobre mi se cernía.

Y despues, con el tiempo, comprendía
Que la lluvia no era tristeza ni melancolía
Era un suspiro, simplemente, una añoranza latente
Extrañar no es malo, repetía, extrañar es amar en la distancia.

Llueve más... Caen torrentes sobre el techo
Un hálito de amor se escapa de mi pecho
Escucho los truenos y las gotas al caer
Es sinfonía gris de amores nostálgicos al atardecer.

Solloza el cielo, suspira mi corazón
Arranca pensamientos de mi mente
Y ahora, mientras llueve, pongo atención
A murmullos en los charcos incipientes.

¿Qué poema? ¿Qué canción?
¿Qué historia de desconocido oculto amor?
Y escucho más... Más atento y en silencio
La canción del cielo que me envuelve como incienso.

Es nostalgia, es añoranza, es amor y deseo
Son risas, sollozos, aplausos y gritos
Que en todas partes del mundo, en recovecos
Se alzan al cielo del corazón jubiloso.

¿Cuánta gente ríe en voz alta?
¿Cuántos lloran alzando la vista a las nubes?
¿Cuántos alzan sus plegarias?
¿Cuántos suspiran por recuerdos vivos?

La lluvia... Es eso, ahora entiendo
Es un destilado de sentimientos condensados
De esperanza, de amor, de alegría
De lágrimas, de suspiros, de plegarias.

Y a pesar de que mojarme no me gusta
Amo su arrullo, su perfume, su canción
¡Oh! Lluvia, que caes sin merma sobre la gris ciudad
Trae paz a éste joven viejo corazón.

Empapa con tu labio mis heridas
Mi jardín, mi piel, mi alma
Riega con tus aguas de vida
La mente del que escribe ésta oda para ti.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario